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26/10/2017 Fuente El Norte de Castilla.

Un estudio detecta que 55.000 prescripciones resultan ineficaces cada año en la comunidad.

Ya hace mucho tiempo desde que los expertos alertan de las graves consecuencias del abuso del consumo de los antibióticos y de su empleo en procesos para los que no están indicados. La resistencia a los antibióticos era valorada como «una amenaza terrible con grandes implicaciones para la salud humana, que nos llevará atrás, a cuando la gente arriesgaba su vida por una infección en una cirugía menor. Es un problema urgente», por Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un encuentro hace un mes dentro del marco de la 72 Asamblea de Naciones Unidas en Nueva York.

Los antibióticos son medicamentos que combaten las infecciones bacterianas. Pueden salvar vidas pero hay un creciente problema de resistencia que convierte lentamente en ineficaz a este gran aliado en una mesa de quirófano o ante una infección con complicaciones serias.

La Red Centinela Sanitaria de Castilla y León inició en 2016 un estudio sobre resistencia antibiótica en Castilla y León con el objetivo de estimar la proporción de procesos infecciosos que requieren un cambio del fármaco prescrito por una posible resistencia al antibiótico. Asimismo, el trabajo buscaba describir las enfermedades más frecuentes donde se producen estos ‘fallos’ de la medicación en el ámbito de la AtenciónPrimaria; así como describir la frecuencia de los microorganismos implicados e identificar, tras todo ello, buenas prácticas de prescripción antibiótica en los centros de salud. Durante el año de estudio, los 119 médicos de Familia y pediatras que participaron en él desde todas las provincias de Castilla y León atendieron con estas terapias a 35.690 personas y el número de procesos clínicos asociados a estos enfermos fue de 58.702, más repetido entre los más pequeños –2,39 casos de media en los niños– y en los más mayores, con 1,69. El tratamiento de todos estos pacientes supuso la dispensación de 67.820 antibióticos.

Pues bien, los resultados de esta investigación revelan que el 96,8% de los pacientes no tuvo que recibir nuevas prescripciones médicas para cambiarles el principio activo del medicamento, es decir, que la resistencia se constató en el 3,2%. Los cambios, cuando fueron necesarios, lo llegaron a ser hasta cinco veces. Supone que 1.888 procesos clínicos requirieron más de una modificación de lo recetado por el facultativo inicialmente.

Las diferencias por edades son considerables y la resistencia es más frecuente cuantos más años tiene el paciente. Así, en los mayores de 75 años el porcentaje de casos de ineficacia de los antibióticos ascendió a 5,23%; le siguieron los grupos de más de 35 años y de 55, con 3,09% y 3,64%, respectivamente, y de solo 1,6% en los menores. Los niños de hasta cuatro años sufren continuas infecciones bacterianas y, por ello, son a los que los médicos más fármacos de este tipo recetan. El 66,4% tuvo alguna enfermedad que requirió antibiótico, más citas, más consultas; pero solo el 1,77% de dispensaciones tuvieron que modificarse por otro principio activo. La mayoría de sus procesos, el 68%, fueron enfermedades del aparato respiratorio.

En los adultos, el grupo más sensible fue, por lo tanto, el de más edad y además es el que más personas concentró que precisan este tipo de terapias, tienen una frecuencia del 47,9% en este colectivo. Sufren 1,69 procesos al año y les prescriben 2,15 antibióticos de media. Después de los más pequeños y los de más edad, los más afectados son las personas as partir de los 55 años, con alrededor del 40% de enfermos, 1,6 procesos y 1,8 recetas por persona y año. La resistencia antibiótica afecta al 3,64%, en este tramo.

Recoge este estudio, coordinado por el epidemiólogo de Salud Pública Tomás Vega Alonso y redactado por el mismo y José EugenioLozano, que estos resultados «nos dan una idea de cómo se comporta la prescripción de antibióticos, alto en el nacimiento, descendiendo hasta la edad adulta y subiendo ligeramente hacia el final. Un comportamiento igual al observado en el número de procesos y de dispensaciones. Sin embargo, la resistencia crece a lo largo de la vida».

Mientras en los niños, el aparato respiratorio es el principal causante de la visita al pediatra por una infección, en el caso de los adultos se reparten entre el aparato genitourinario (32,2%) y el aparato respiratorio (40,6%) también.

En cuanto a los grupos de fármacos sobre los que caen mayores sospechas, el mayor porcentaje de dispensaciones correspondieron a antibacterianos betalactámicos y penicilinas; le siguen los macrólidos, lincosamidas y estreptograminas y, en niños, las quinolonas antibacterianas.

Según los datos de este estudio, en Castilla y León 900.000 personas sufren en la comunidad algún tipo de proceso clínico en que el se prescriben más de 1,6 millones de antibióticos. De ellos, alrededor de 55.000 son cambios de principio activo, es decir, que en el transcurso de una misma enfermedad el médico ha tenido que cambiar de fármaco a su paciente por falta de resultados. «Muchas bacterias se han hecho fuertes a causa de un uso excesivo e inadecuado de los antibióticos; lo que pone en riesgo la capacidad para tratar infecciones comunes tanto en centros de salud como en hospitales». Los autores del estudio consideran que, dado el amplio campo del trabajo, con una red cubierta de 95.118 personas, los resultados son totalmente representativos.